El internet nos acerca a cualquier parte del mundo, a una infinidad de personas y oportunidades pero, paradójicamente, nos alejan de las personas que más nos importan. A la vez, vivimos bombardeados de patrones, modelos y consejos a seguir; las vidas que vemos en redes sociales nos parecen más plenas que la propia y nos la pasamos deseando bienes materiales que no necesitamos, así como el aspecto físico, la pareja, la familia, las vacaciones y el status aparentemente perfectos, haciéndonos creer que vivimos en un mundo en el que el tener es más importante que el ser.
Y, gracias a estas vidas “perfectas”, creemos que en la sexualidad humana y la vida de pareja predomina la alegría, placer, sensualidad y pasión con pocos obstáculos, incluso podemos llegar a confundir el “amor” con el “enamoramiento”.

Si los problemas sexuales o conyugales (que pueden ser muchos y con distintos grados de complicación) no han formado parte de nuestras vivencias, es probable que nos cueste trabajo pensar que existen especialistas en el tema; y, al existir pacientes escépticos acerca de estos problemas, no tienen el conocimiento que son tan comunes que hay ramas o especialidades de la medicina y la psicología para atenderlos. 


¿Qué son los problemas sexuales?
Conocidos técnicamente como disfunciones sexuales, son problemas del ámbito erótico de la persona (apetito o deseo sexual, excitación y orgasmo), indeseables para quien los padece pues le generan malestar y preocupación personal, conyugal, familiar y social. Esta condición difícilmente la compartiríamos, pues nos hacen sentir incómodos, insatisfechos, frustrados, angustiados y tristes, sin embargo, es importante saber que para que sea una disfunción sexual, el problema debe presentarse la mayoría de las veces y durante un tiempo determinado (por lo menos tres meses), es decir, de manera recurrente y persistente.
¿Quién puede tener problemas sexuales?
Cualquier persona mayor de edad o cercana a esta, de cualquier género, orientación sexual, estado civil, estrato socio-cultural, raza, credo, poder adquisitivo, nacionalidad o estado de salud.u

¿Cuáles son los tipos de disfunciones o problemas sexuales?
Si el problema sexual es falta o exceso de “ganas” de tener una actividad sexual, se denominan disfunciones del deseo
Si la dificultad es para sentirse excitado o lograr una erección o lubricación adecuadas, se denominan disfunciones de la excitación.
Y si son problemas relacionados con la eyaculación y sentir el orgasmo, se llaman disfunciones del orgasmo.
¿Cómo se clasifican las disfunciones sexuales?
Se pueden clasificar con base en su aparición en el tiempo o vida de la persona: primarias (presentes desde siempre) o secundarias (presentes desde un tiempo a la fecha, después de un periodo de funcionamiento sexual adecuado). 
También, se clasifican por la circunstancia en la que se presentan: de manera global (en todas las circunstancias en la que la persona pretende desempeñarse sexualmente), de manera selectiva (solo en ciertas circunstancias) o de manera parcial (la persona puede funcionar sexualmente solo masturbándose y sin estar acompañada).

Disfunciones sexuales masculinas
Disfunciones del deseo o apetito sexual (libido)
Deseo sexual hipoactivo
Se pierden las “ganas” de tener un encuentro sexual.
Han disminuido sus pensamientos y fantasías sexuales.
Ha disminuido la frecuencia con la que se masturba o que inicia la actividad sexual en pareja.

Deseo sexual hiperactivo
Deseo sexual casi todo el tiempo, casi todo el día, en cualquier momento, no importa lo que esté haciendo.
No puede controlar o postergar la necesidad inmediata de satisfacer su deseo sexual.
No puede detenerse la conducta a pesar de las consecuencias nocivas que puedan llegar a suceder.

Disfunciones de la excitación sexual masculina
En estas se presenta una dificultad para “sentirse excitado” durante la actividad sexual, para “lograr una erección”, o ambas.

Disfunción Eréctil
Es la dificultad recurrente y persistente de lograr o mantener una erección suficiente como para tener una relación sexual satisfactoria, a pesar de estar expuesto a un estímulo erótico eficaz.

Disfunciones del orgasmo o clímax
Tienen que ver con dificultad para “sentir el orgasmo”, para eyacular o ambos.

La eyaculación precoz o rápida
El hombre no controla el momento de eyacular, ya sea poco antes, durante o poco después de penetrar. De manera recurrente y persistente, la eyaculación aparece de una forma inevitable e inoportuna causando malestar en él y su pareja.

La eyaculación retardada o anorgasmia masculina
Esta disfunción es contraria a la eyaculación precoz: consiste en que el varón no puede o le resulta sumamente difícil eyacular a pesar de recibir estimulación adecuada, desearlo e intentarlo.

Disfunciones sexuales femeninas
Disfunciones del deseo o apetito sexual (libido)
Deseo sexual hipoactivo
Ha perdido o han disminuido sus pensamientos y fantasías sexuales.
Ha perdido o han disminuido sus “ganas” de tener un encuentro sexual.
Ha perdido o ha disminuido la frecuencia con la que se masturba o inicia la actividad sexual en pareja.

Deseo sexual hiperactivo
Siente un deseo sexual tan frecuente e intenso que tiene que dejar de trabajar o hacer otras actividades para satisfacerse.
Siente que no puede controlar su deseo sexual y postergar su satisfacción.
Continúa con esta conducta (que puede ser solo masturbación o en pareja) a pesar de que le genera problemas laborales, sociales y de pareja.

Disfunciones de la excitación sexual femenina
Son aquellas en las que la mujer presenta una dificultad para “sentirse excitada” o para lograr que su “vagina se lubrique” o bien ambas circunstancias, al exponerse a un estímulo erótico (sola o con pareja).

Excitación sexual femenina inhibida
Que durante la actividad sexual, su vagina produzca poco o nulo líquido lubricante, lo que puede dificultar la relación sexual.
Que durante la actividad sexual no se sienta excitada, como si estuviese “desconectada” de las sensaciones de su cuerpo.

Puede haber mezcla de disfunciones de la excitación sexual/lubricación vaginal: lubricar y no excitarse, no lubricar y sí excitarse, o no lubricar y no excitarse. Todas estas diversidades son parte de la misma disfunción de la excitación.

Disfunciones del orgasmo
Anorgasmia
Consiste en que, de manera recurrente y persistente, la mujer experimenta dificultad para obtener orgasmos o definitivamente, no los experimenta.
Como otras disfunciones, puede presentarse tanto en el autoerotismo (tocándose), como en pareja o en ambas circunstancias.

Insensibilidad orgásmica
La mujer sí siente las contracciones de su vagina, pero no siente el placer del orgasmo, no siente haber terminado.

Otros problemas sexuales de la mujer
Vaginismo
Es la contracción involuntaria de los músculos que rodean a la vagina, ante la amenaza real o imaginaria de la penetración. La mujer puede darse cuenta o no de esta reacción.
La mujer puede tener conservados el deseo o apetito sexual, la excitación y el orgasmo, a pesar de la contracción involuntaria de su vagina.

Dispareunia
Este término significa dolor. La mujer con esta disfunción siente dolor en el área genital o sus alrededores, durante o después de la actividad sexual.
Causa de las disfunciones o problemas sexuales: no todo es mental.
A diferencia de lo que se creía antes, muchos problemas sexuales no se deben a procesos mentales ni se pueden resolver acudiendo solamente a terapia psicológica, pues son desencadenados por padecimientos que frecuentemente la persona desconoce y que un médico, necesariamente, deberá atender.
Las causas biológicas o físicas más frecuentes que afectan negativamente el funcionamiento sexual de hombres y mujeres son los trastornos de la glándula tiroides, problemas hormonales por el mal funcionamiento o envejecimiento de ovarios y testículos (climaterio y andropausia), diabetes, hipertensión arterial, sobrepeso y la obesidad, altos niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, sedentarismo, así como el uso y abuso de alcohol, tabaco y otras drogas.
Las causas psicológicas o mentales, como la depresión, ansiedad, problemas de personalidad, conflictos de pareja o el antecedente de abuso sexual, pueden desencadenar o mantener las disfunciones sexuales, así como las fallas educativas con respecto a la sexualidad y que generan culpa, vergüenza, ignorancia, creencias erróneas, tabúes y mitos.
En muchos casos, las disfunciones sexuales tienen causas mixtas, es decir, tanto biológicas como psicológicas y/o educativas. 

¿Qué son los problemas de pareja?
Los conflictos de pareja son circunstancias en las que dos personas no están de acuerdo con el modo de actuar o pensar del otro. Algunos investigadores como Margolin, Burman y John, consideran que el conflicto es inevitable en cualquier relación íntima y que, para algunas parejas, lejos de ser destructivo, puede tener una función constructiva.
Según Stuart (1980), el conflicto puede constituir una fuerte carga emocional para presionar cambios en la relación.
Emery (1982), habla de problema marital para referirse a la discordia en parejas unidas o separadas, y el término conflicto lo utiliza únicamente para referirse a la hostilidad abierta entre las parejas; sin embargo, Epstein, Baucom y Rankin (1993), no consideran que la hostilidad abierta sea la característica que define el conflicto, sino que es el producto de dos situaciones en la relación:
1.- Las dos personas tienen metas incompatibles.
2.- La consecución de las metas del uno interfiere con la obtención de las metas del otro.
Según algunos autores, existe una diferencia entre el conflicto estructural, que es una incompatibilidad de necesidades y deseos, y el conflicto abierto, que se refiere a la interacción entre la pareja respecto a estas necesidades.

Lo que determina la funcionalidad de un conflicto, es el impacto que este tiene sobre la pareja y no solamente sobre uno de ellos. Se considera un conflicto funcional aquel que apoya las metas de la pareja y mejora su desempeño en la misma, y un conflicto disfuncional es aquel que perjudica el desempeño de los cónyuges. El conflicto es constructivo cuando mejora la calidad de las decisiones, estimula la creatividad y la innovación, alienta el interés y curiosidad, proporciona el medio para discutir los problemas y liberar la tensión y fomenta un ambiente de auto evaluación y cambio (Rodríguez, 1994). Probablemente se produzcan cambios positivos ante un conflicto cuando ambos miembros emplean la táctica ganar – ganar.

Referencia: REVISTA DIGITAL DE PSICOLOGÍA VOL.2 / ART.5 / / 2007 Evaluación del Conflicto de Pareja/ Claudia Isabel Parra 

¿Cuáles son las fuentes de conflicto de pareja más comunes?
Así como lo señala María Elena Meza de Luna en su tesis Estereotipos de Violencia en el Conflicto de Pareja (2010), los conflictos en las relaciones humanas no emergen espontáneamente, sino que son un conjunto de factores predisponentes, como las características psicológicas de las personas y de su interacción; y otras, de circunstancias externas a la dinámica en que se desarrolla la relación.
Stephan (2008) describió como condicionantes del conflicto los siguientes factores: insatisfacción, antagonismo, enojo, sentimientos de desconfianza, injusticia y falta de respeto, incomunicación y mal entendimiento (a veces condicionados por experiencias previas).
Kriesberg (1998) señaló varios factores que influyen en el conflicto: divergencia de ideales, creencias o valores; competencia por la distribución de recursos; divergencia de intereses o metas; características de los adversarios; relación entre los adversarios; contexto social; relaciones de poder; hostilidad y finalmente, estructura social.
Fuentes de conflictos en la pareja
1. Control del TiempoEn la pareja, la medición del tiempo es un parámetro que ayuda a tener acuerdos y tomar decisiones que facilitan la relación, igualmente sirve para establecer límites y lograr metas de común acuerdo, las cuales si llegan a ser distintas para cada persona, puede ser una fuente de conflicto.
2. Control de recursos
Las propiedades materiales o simbólicas representan cierto grado de poder. Las diferencias al acceso a los recursos o su propiedad, tienden a generar expectativas que se caracterizan por cierto grado de imposición y nivel de exigencia y están condicionadas, principalmente, por roles de género, edad y desempeño laboral.

3. Control de la Comunicación

En la pareja, el control en la comunicación es ejercido por dos agentes: el emisor y el destinatario. La persona que posee cierta información decide qué, cómo, a quién, cuándo y dónde comunicarla, además, la veracidad del mensaje es controlada por el emisor al ofrecer la información de manera abierta, fraccionarla para restringir alguna parte de ella, u omitirla por completo para beneficio y control del mensaje en sí.

4. Control de las emociones

En la interrelación de pareja hay expectativas en torno a las emociones. Las expectativas funcionan como parámetro con el que se evalúa el sentir del otro. Este parámetro está delimitado por lo que se puede/debe o no sentir acorde a la circunstancia; con qué intensidad; cuándo, cómo expresarlo, por cuánto tiempo. El control de las emociones también se concreta en no querer expresarlas, no querer que se acerquen a las propias, o el negarle a la otra persona la posibilidad de que sus emociones afloren.

5. Control sobre el cuerpo (salud, trabajo, sexualidad, apariencia)

Cuando una de las partes no está satisfecha con el uso y manejo del cuerpo del otro, comienza el deseo de control para intentar alinear a la otra persona a las creencias propias. Por tanto, hay cuestiones vigiladas, permitidas o no en torno a los siguientes temas: salud, trabajo, sexualidad, su hacer y apariencia.

Como conclusión, los problemas sexuales y conflictos de pareja, tienen solución en su mayoría, siempre y cuando sean colocados en manos y mentes expertas en el tema que requerirán de una evaluación y abordajes integrales e interdisciplinarios para su estudio y manejo. La terapia sexual tiene un lugar fundamental para una solución, pues manejar dichos problemas no se limita a provocar erecciones o aumentar libidos, sino en resolver los problemas emocionales que surgen a raíz de tales desencuentros, malestares y fuentes de conflicto que pudimos revisar en este artículo.