Las técnicas de seducción y el amor romántico ya es historia de siglos pasados. Hoy, las redes sociales y la tecnología transformaron la manera de mostrarnos, comunicar y de amar; también podemos conocer a nuestras parejas potenciales a través de una pantalla y establecemos vínculos eróticos y afectivos que pueden ser o no perdurables.

El “amor a la carta” es parte de una sociedad de consumo que todo lo quiere en un álbum virtual.

Inicialmente, los chats de distintas plataformas permitían “conocer” personas desde la comodidad del hogar y la oficina a través de una computadora, luego aparece Facebook fungiendo como un gran aparador social que permitía conocer a los demás y darnos a conocer. Actualmente, los tiempos de Facebook se modificaron completamente y ahora existen aplicaciones que se usan directamente desde el celular y que funcionan a modo de “delivery sexual-amoroso”.

La reconfiguración completa del panorama sexual y de citas que ofrece el Internet (Aboujaoude, 2011) se aceleró gracias a estas aplicaciones, lo que es un cambio crucial para la sociedad.


Como terapeuta de pareja y sexóloga, me enfrento cada vez más frecuentemente con parejas establecidas desde redes sociales como Facebook, Tinder, Match y Bumble (entre otras); aquellos hombres y mujeres que en otras épocas habrían replegado su actividad sexual y ganas de encontrar pareja por vejez, viudez, discapacidad o divorcio, se benefician hoy de un mundo de posibilidades virtuales para encontrar una pareja significativa o no, pero pareja; alguien con quien platicar, ilusionarse, expresarse y eventualmente vincularse erótica y/o afectivamente. También es más frecuente ver a varones adultos mayores preocupados por su desempeño sexual (particularmente calidad y duración de las erecciones, así como del tiempo de eyaculación), su aspecto físico y sus habilidades eróticas, pues llevaban mucho tiempo “sin conquistas” por no sentirse capaces, tener un círculo social ya muy conocido o desconfiar en sí mismo.

A la par, es cada vez más frecuente ver en los consultorios a mujeres y hombres mayores con infecciones de transmisión sexual, justamente porque no usan protección para tener sexo, pues en su juventud no se acostumbraba y muchos de ellos tienen prejuicios al respecto (“si le pido condón, se va a ofender” o “es una mujer pulcra y educada, seguro es sana” sic).


Lanzada en 2012, la aplicación de citas móviles Tinder ha ganado rápidamente popularidad y actualmente cuenta con más de 50 millones de usuarios en todo el mundo (Smith, 2018). A diferencia de los sitios de citas en línea “tradicionales”, esta aplicación tiene la ventaja de una mayor portabilidad y acceso, así como capacidad de geolocalización (Schrock, 2015). Después de crear una cuenta que incluye fotografías, una breve descripción opcional y preferencias de búsqueda estratificadas por edad (mínimo 18 años), género y distancia, Tinder permite a los usuarios dar me gusta ("deslizar hacia la derecha") o rechazar ("deslizar hacia la izquierda") de forma rápida y anónima los perfiles de otras personas. Si dos usuarios se deslizan hacia la derecha en el perfil del otro, son "emparejados" y pueden chatear y potencialmente reunirse para buscar una relación afectiva, sexual o ambas a corto o largo plazo.

El mayor acceso a posibles compañeros, la naturaleza amigable de la aplicación, la coincidencia inicial proporcionada por la simultaneidad de Me gusta y la facilidad para encontrar compañeros locales (y por lo tanto fácilmente disponibles) y la personalidad del usuario, pueden llevar a dificultades para controlar el uso de la aplicación (Orosz et al., 2018), un tema que ha provocado que algunos autores aborden el uso problemático de Tinder como una adicción conductual (Orosz, Tóth-Király, Bőthe y Melher, 2016).


Aunque Tinder es cada vez más popular entre los adultos jóvenes, no hay muchos estudios acerca de la motivación de éstos para usarla. Un estudio holandés con 163 varones de 18 a 30 años de edad, arrojó seis motivaciones principales: amor, sexo casual, facilidad de comunicación, validación de la autoestima, emoción y moda. En contraste con lo sugerido anteriormente, el amor parecía ser una motivación más fuerte para usar Tinder que el sexo casual. De acuerdo con la literatura sobre las citas en línea, los hombres tenían más probabilidades de informar una motivación sexual casual para usar Tinder que las mujeres. Además, los hombres informaron con más frecuencia motivos de Facilidad de comunicación. En cuanto a la motivación Amor, Sexo casual y Facilidad de comunicación se relacionaron positivamente con la edad. Finalmente, las motivaciones de Tinder se relacionaron significativamente con lo ocurrido en los encuentros fuera de línea.

​Debemos ver estas apps de encuentros no simplemente como una aplicación divertida de conexión sin ningún compromiso, sino como una nueva forma para que los adultos jóvenes inicien relaciones románticas comprometidas.

​Otro estudio realizado con 1038 usuarios belgas de Tinder, mostró que la cantidad de “vuelta de página en pantalla” o deslizamiento de un usuario, no garantiza una mayor cantidad de coincidencias; las mujeres generalmente tienen más coincidencias que los hombres y los hombres generalmente tienen que iniciar la conversación. Además, aunque las conversaciones se asociaron positivamente con los encuentros fuera de línea, menos de la mitad de los encuestados informó haber tenido una de estas con otro usuario. Más de un tercio de estos encuentros fuera de línea llevaron a relaciones sexuales casuales y más de un cuarto formó una relación comprometida.

​Un estudio norteamericano con 1159 usuarios de Tinder investigó las características de estos y sus motivos para el uso de la aplicación así como comprender los factores psicológicos que subyacen a su uso.


Motivos subyacentes al uso
La teoría de usos y gratificaciones explica la popularidad de Tinder al enfatizar que la aplicación ayuda a encontrar placer físico (p. Ej., Placer sexual), social y necesidades psicosociales (p. ej., validar el atractivo físico de uno). En línea con otros trabajos sobre cibersexo y búsqueda de gratificación, algunos estudios sugieren que el uso de Tinder puede constituir un mecanismo de afrontamiento destinado a regular el afecto depresivo, con posibles diferencias de género entre los motivos (p. ej., más interés en "ligar" entre los hombres).AutoestimaLa autoestima se ha definido como la actitud positiva o negativa hacia uno mismo (Rosenberg, 1965). La autoestima alta se ha relacionado con la autorrepresentación auténtica en Tinder, mientras que la baja autoestima se ha vinculado al sexting (compartir sexualmente fotos explícitas de uno mismo) y comportamientos sexuales excesivos. Aún así, otros estudios informaron resultados mixtos sobre la asociación entre el uso de Tinder y la autoestima.



Impulsividad
La impulsividad se refiere a acciones que están “mal concebidas, expresadas prematuramente o excesivamente arriesgadas” (Daruna & Barnes, 1993). Se ha considerado una característica definitoria de la psicología en línea y se manifiesta a través de una serie de comportamientos que incluyen compras, juegos de apuestas, comportamientos sexuales, correo electrónico, enviar mensajes de texto y enviar mensajes de texto con contenido sexual.
El modelo de Whiteside y Lynam (2001) “Urgencia, Premeditación-Perseverancia-Búsqueda de sensaciones” (UPPS) define cuatro facetas de la impulsividad: (a) urgencia, o la tendencia a experimentar reacciones fuertes en respuesta a un afecto negativo (urgencia negativa) o positivo (urgencia positiva); (b) la falta de premeditación, o la dificultad para tener en cuenta las consecuencias de un acto antes de realizarlo; (c) falta de perseverancia, o la dificultad para permanecer concentrado en una tarea que puede ser aburrida o difícil; y (d) búsqueda de sensaciones, o la tendencia a buscar nuevas experiencias emocionantes.

Estilo de apego
El apego se ha definido como un sistema adaptativo innato que mantiene la proximidad entre los bebés y los cuidadores, permitiendo progresivamente a los bebés formar representaciones mentales estables de los demás y, en última instancia, influir en las relaciones adultas, incluidas las románticas (Ainsworth, 1989).
El apego evitativo se ha asociado con una menor frecuencia de relaciones sexuales y relaciones sexuales no comprometidas, mientras que se ha relacionado el apego ansioso a tasas más altas de relaciones sexuales especialmente entre mujeres, con el objetivo de
establecer cercanía y reducir las inseguridades.

También se han reportado asociaciones positivas entre el apego ansioso, evitativo y comportamientos sexuales compulsivos, así como entre el apego evitativo y la adicción al cibersexo. Las motivaciones para que los humanos se involucren en comportamientos sexuales son heterogéneas y también involucran el deseo sexual, afrontamiento o necesidades sociales.

El apego adulto se organiza en torno a dos dimensiones: (a) evitación, tendencia a desconfiar de la buena voluntad de la pareja, temer la intimidad y mantener la distancia emocional; y (b) ansiedad, tendencia a temer que la pareja no esté disponible en momentos de necesidad y miedo al rechazo y el abandono.

Se ha definido como "la suma de las fuerzas que nos inclinan y nos alejan del comportamiento sexual" (Levine, 2003, p. 280). No solo es un determinante del comportamiento sexual, sino que también es fundamental para el desarrollo de las relaciones románticas e influye en su calidad, estabilidad y la satisfacción de la pareja.
Sin embargo, faltan estudios sobre la asociación entre el deseo sexual y el uso de Tinder; en mi práctica profesional, el deseo sexual insatisfecho es una motivación importante para buscar sexo con cierta premura y oportunidad, particularmente en la población gay masculina.


REFERENCIAS
El amor en los tiempos de Tinder Paola Bonavitta
Año 10, núm. 19, septiembre 2015
Cultura y representaciones sociales

Sindy R. Sumter, Laura Vandenbosch, Loes Ligtenberg,
Love me Tinder: Untangling emerging adults’ motivations for using the dating application Tinder,Telematics and Informatics, Volume 34, Issue 1,2017, Pages 67-78,

Elisabeth Timmermans & Cédric Courtois (2018) From swiping to casual sex and/or committed relationships: Exploring the experiences of Tinder users, The Information Society, 34:2, 59-70, DOI: 10.1080/01972243.2017.1414093

Rochat L, Bianchi-Demicheli F, Aboujaoude E, Khazaal Y. The psychology of "swiping": A cluster analysis of the mobile dating app Tinder. J Behav Addict. 2019 Dec 1;8(4):804-813. doi: 10.1556/2006.8.2019.58. Epub 2019 Oct 30. PMID: 31663372; PMCID: PMC7044584.